Ayer en el tren presencié la declaración de amor más noña y larga de la historia... 20 minutos se tiró el tio recitando poemas, los dos con la mirada fija en los ojos del otro, y yo delante, con el pc encendido intentando esconderme detrás de la pantalla porqué me moría de la risa.
Ahora sí, del amor incondicional pasaron al pasotismo. El tío se quedó roque al momento 3 (tanto poema lo debería dejar agotado) y ella empezó a escribir en un sobre frases chungas de Hamlet.
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